Millones y abundantes razones
Millones y abundantes razones es una apuesta arriesgada, puedes odiarlo por las mismas razones que lo adoras, el que va repite o se niega sistemáticamente a volver. Adivina de que tipo soy yo
Si me preguntas como es Millones y abundantes razones, te diré la verdad, es un restaurante chino mediochungo, uno de esos que seguramente produzca el rechazo de un buen puñado de personas que piensan que la limpieza no está entre uno de sus valores y que tal vez tengan razón, no lo se. De esos que si me hubieras preguntado hace años te hubiera dicho, “es un chino donde comen chinos” hoy esto ya no es ninguna novedad, ni ningún valor añadido.

Entrada a Millones y Abundantes Razones
Lo que sé, es que este chino tiene una de las cartas más interesantes que he visto en mucho tiempo en este mundillo de lo asiático de baratillo, por supuesto encontrarás el pollo al limón pero también platos de temporada que van entrando y saliendo de “la carta”. Entrecomillo “la carta” porque las últimas veces que hemos ido hemos observado que han desarrollado ese concepto añadiendo hojas sueltas con fotos de los platos de temporada a tamaño completo, sin precio y sin mayor descripción que un título sugerente del tipo Ardilla de pescado. Así que puedes hacer una especie de baraja de ases con tus elecciones y entregarselo a la camarera, que por cierto puede o no hablar castellano.
No me atrevo a hacer muchas recomendaciones porque suelo dejarme llevar bastante y pedir cosas como Nísperos de pollo o la nombrada Ardilla de pescado pero lo que si puedo decir es que todos los platos que he probado me han dejado un fantástico recuerdo.
Los precios además están totalmente acordes a la media de los chinos chungos del centro, si vas en grupo es fácil salir por menos de 10 euros con algo de bebida.

En nuestra última visita han incorporado además cerveza china de importación (vaya usted a saber) que está bastante rica






