La Tuerta
Nuestra Opinión
Están proliferando en Madrid muchas tabernas de nueva generación. Locales que tratan de combinar la tradicional tapa madrileña con cierto sabor moderno, personal joven y música de fondo. No pocas ofrecen las socorridas tostas en su carta (¡un poco de originalidad por favor!), todas tienen un puñado de vinos y camareros jóvenes. La idea es compaginar en un solo lugar el café de sobre mesa, la caña de la tarde y las primeras copas. Una oferta diversificada para sobrevivir en tiempos de competencia feroz.
Como hay muchos sitios parecidos entre sí no cabe que aquí los comentemos sistemáticamente a no ser que exista un hecho diferencial (que diría un gastrónomo nacionalista). En La Tuerta ese elemento que le hace sobresalir diría yo que es principalmente el ambiente cálido y agradable que han conseguido.
El local tiene tres ambientes, una primera parte de barra, para tomarse una cervecita y/o una ración en barra, donde destaca un gran botellero de hierro forjado que sube como una enredadera hasta el techo y que está lleno de botellas de agua y vino. Realmente bonito. Hay en la misma planta un pequeña zona de mesas para sentarte y comer algo más y un curioso sótano que hace las veces de galería de arte (no apta para los de gusto más castizo) cuyo mayor atractivo a mi entender es la intimidad de tomarte allí algo, sentado en los sillones.
La carta no es muy extensa, se limita a una selección de tostas (de gran tamaño, que es una de las virtudes que debe tener una tosta en mi opinión) y unas cuantas raciones entre las que me gustaría destacar las croquetas caseras, que están realmente ricas. Por lo demás el precio es muy asequible, ajustado a lo que ofrecen y el trato muy cordial (no en todos los sitios de este estilo te ofrecen un licor con la cuenta por unas raciones).
La Tuerta es una muy buena alternativa para pasar un rato tranquilo en la zona de Ópera, esas veces que La Taberna de los Ángeles está abarrotada y te apetece tener música agradable de fondo.














