La Catrina
Reconozco que ser mexicano y ser amigo de los de La Cuchara es un coñazo. Y es que siempre pienso que si fuera a vivir a otro país seguramente odiaría los restaurantes españoles por poco fieles y por traidores. Nuestros amigos mexicanos supongo que algo así deben de pensar cuando les proponemos probar uno de México.
En Madrid hay unos cuantos muchos muchísimos restaurantes que con mayor o menor gracia reproducen la comida del país norteamericano, La Catrina es una joven incorporación al panorama ibero-mexicano.
Situado en Malasaña con una decoración colorista y con un ambiente muy joven, La Catrina nos propone ese “fast-food” que aquí entendemos por comida mexicana y que no es si no una tapa o un bocata a la mexicana.
Es importante destacar que no hay servicio de mesas, es más, apenas hay mesas 4 o 5 en un improvisado y angosto comedor, para pedir te has de acercar a la barra y pagar en el instante, minutos después y a través de una minúscula ventanilla suena una campana y aparece el pedido. La comida nos gusto y creo que pasó el examen patrio que realizó Carlos (uno de los mexicanos
).
Si termináis animados después de la comida o de la cena tirando de Negra Modelo podéis completar la visita tomando unas copas y escuchando música en la barra del local. Ojito con los fines de semana que se llena.
Los precios sin novedades, un sitio normal, sabiendo que es comida en general barata sin sorprender por arriba ni por abajo.
Nosotros ya hemos ido unas cuantas veces y seguramente volvamos, igual nos vemos por allí.






