Gaudeamus Cafe

Estamos faltos en Madrid de sitios que además de buenas tapas o buenos precios ofrezcan un entorno especial, algo diferente al tipico agujero donde pasamos el rato. Gaudeamus Cafe apuesta por esto último, por acercarnos una ubicación con eso que llamamos “algo más”. Situado en Lavapies y dependiente de alguna manera de la UNED con quien comparte edificio, Gaudeamus Café dispone de una gran terraza donde tomar algo mientras puedes perderte con la mirada en el cielo y en los tejados del laberíntico lavapies.
Enseñar en el mapa
Curiosamente escuché una entrevista en la radio al dueño de este bar. Lo que contaba (lógicamente) sonaba de maravilla. A mí lo que me gustó fue que invitan a grupos, magos o cuentacuentos (eso dicen). Habrá que comprobarlo.
26 de julio del 2006 a las 14:52
La verdad es que el sitio choca bastante porque uno jamás imaginaria que esto existe por lavapies, el edificio está reformado y la verdad es que está bastante cuidado todo. Luego el resultado de la visita fue un poco decepcionante, por lo que cuento en el post y seguramente porqué teniamos unas altas expectivas
26 de julio del 2006 a las 18:06
Creo que a mi fue al que más le gustó. Yo esperaba una cafetería cuidada en un entorno diferente…y eso es lo que es, si se convirtiera en un chill out sería algo diferente a lo que yo esperaba y creo que me gustaría menos.
26 de julio del 2006 a las 19:08
Las sesiones de cuentos en el Café
Gaudeaumus las programan las tres
contadoras de cuentos e historias
del Grupo Trécola.
Dos jueves al mes hay contadas en
idiomas a cargo del Grupo Trécola,
en francés, italiano, inglés, gallego…
y también programamos cuentos en
español ” con acento”: contadores
de México, Argentina, Asturias…
Consultad nuestro Blog http://grupo-trecola.livejournal.com/o la página del Gaudeamus Café.
26 de febrero del 2007 a las 17:35
Todo lo destacable de este restaurante es su original ubicación. Lo demás: un desastre.
Fuimos seis comensales y no nos dejaron elegir a cuatro de ellos el menú degustación porque lo deben tomar obligatoriamente todos los sentados a la mesa o ninguno. Normas de la casa, según la camarera. Obligados a elegir a la carta (bastante escasa, por cierto), nos fueron diciendo que varios platos no estaban dispobibles. Sólo había una botella del vino que elegimos. Nos trajeron los primeros platos todos a la vez y, claro, nos quedamos sin sitio en la mesa y la mitad se enfrió (al comentarlo a un camarero, nos respondió que “es como me los sacan de la cocina” un tanto ofensivamente. Sin embargo, tardaron mucho en traer los segundos y nos tuvieron esperando un buen rato.
En cuanto a la comida en sí: nada del otro mundo en cuanto a calidad. Fueron berenjenas y calabacines con miel de romero (lo único que se salió de la mediocridad), foie con rulo de cabra, huevos estrellados y tostas (de solomillo y de jamón).
Y encima, nos metieron prisa para que nos fuéramos porque tenían que cerrar.
Mala expereincia: como para no volver ni recomendar el restaurante en absoluto.
26 de agosto del 2009 a las 11:06
Tenía muchas expectativas con este sitio y me ha parecido una auténtica decepción. Los precios son un descaro y no por otra cosa sino porque la cocina está mala, mal cocinada.
La terraza es una maravilla pero disfrutarla es difícil con el planteamiento del Gaudeamus. Va por rigurosao turno 20.30h-22h; 22.30h-00h. Los camareros te dan pistoletazo de salida para que te puedas sentar a las 20.30h y te asedian para que pidas cuanto antes. Lo curioso es que hay una carta para cuatro personas. No tiene carta de vinos. Te los canta el camarero.
Nos sirvieron por este orden:
Primero unas empanadillas de pollo y queso. Me abstengo de comentarios. Un pastel de hojaldre con relleno.
Croquetas: pensábamso que era una apuesta segura pero su densidad las hacía incomprensiblemente incomibles (demasiada harina). El sabor tampoco era bueno, soso.
El pastel de foie estaba también mal cocinado y la textura era muy muy desagradable. Inaudito. Era una porción muy mona y pequeña aunque como no nos gustó, fue suficiente. Dudo que fuera reducción de Pedro Ximénez. Estaba más cerca de ser simplemente vinagre balsámico. Muy pero que muy muy mal.
Hay otro plato que probamos,”berengenas y calabacines estilo Gaudeamus”. Es una especie de tempura con montones de aceite en el propio plato y claro, en los vegetales. Fueron lo último y entre plato y plato dejaron mucho tiempo. Lo queb pasó es que ante los tres primeros platos no nos quedaba ganas de más y esta porción de aceite ya nos sobraba. Ahí lo dejamos.
Por supuesto no quisimos ya ni postre.
Por suerte acabamso a las 22h que era cuando acababa nuestro turno.
Recomendable? Nunca. Volver? Jamás. Y si no se puede decir “jamás” diré que a la zona que sólo se bebe. Al restaurante desde luego que no.
En general no merece la pena tanta gestión de tiempo para lo que te ofrecen.
Me dio pena porque le tenía parecio a este sitio.
Por suerte, Madrid, es un sitio con mucha oferta.
3 de septiembre del 2009 a las 9:23
En un mes he ido dos veces a cenar con mi pareja. El entorno es inigualable, una azotea con vistas sobre los tejados de Lavapiés.
El servicio nos pareció rápido, eficiente y lo suficientemente informal como para hacerte sentir cómodo.
Las dos veces pedimos el menú degustación que nos pareció excelente. Y se puede repetir cualquier plato.
Sin duda volveremos
22 de agosto del 2011 a las 9:23