Alfredo’s Barbacoa
El pasado viernes nos acercamos a hacerle una visita a Alfredo, era el cumpleaños de Cristina y me confesó que eligió el sitio entre otras cosas porqué no estaba en La Cuchara y así nos lo descubría. Gracias por la invitación y por el descubrimiento
Por otro lado, algo habíamos leído ya sobre el Alfredo’s Barbacoa (me contó Rosa de Macondo) y sobre las que todo el mundo califica como las mejores hamburguesas de la ciudad.

Después de la visita tengo que reconocer que las hamburguesas, si no son las mejores, son de podio y su secreto en mi opinión es la carne que usan junto con la salsa barbacoa de fabricación propia.
La carta es una carta típica en lo que a contenido se refiere, con los clásicos entrantes de las franquicias americanas que pueblan los centros comerciales, los platos principales a base de hamburguesas y costillas y por supuesto los postres “Made in USA”. La diferencia del Alfredo’s con estas franquicias es abismal, Alfredo se ocupa personalmente de darle al local ese toque cercano y canalla que al menos a mi me gusta.
Como decía al principio el punto fuerte de las hamburguesas es la carne que sorprende por su presentación (peazo de filete) y por su sabor ¡sabe a carne! Yo pedí la mía poco hecha hastiado de esas suelas de zapato requemadas que suelen servir por ahí y la verdad es que en este caso creo que lo acertado hubiera sido optar por “al punto”. El precio de las hamburguesas está entre los 6 y los 7 euros.
Para terminar, como siempre, toca hablar de los postres que si te sientes fuerte debes tomar, probamos el clásico brownie, la tarta de oreo, la tarta de chocolate y algún plato más, el ganador indiscutible fue el brownie aunque la tarta de chocolate le anduvo a la zaga. (4€-5€)
En resumen para vivir una experiencia norteamericana pelín hortera (otra más)y probar las que muchos califican como las mejores hamburguesas de Madrid puedes elegir a Alfredo, nosotros volveremos.
Si quereis consultar la carta y cualquier información de sobre el restaurante podeis visitar su web que es las pocas decentes que hemos visto en estos casi dos años de historia de La Cuchara.






