La Viuda Blanca

Este fin de semana he estado enseñando mi Madrid a unos amigos de fuera, les llevamos a los sitios más “cañís” que conocemos, a la cava baja, al rastro, etc. Cuando llegó la hora de la comida la no hubo discusiones sobre donde dirigirnos, la alegre viuda nos esperaba.
Normalmente cerrada en domingo, nos encontramos una Viuda esplendorosa y apacible, la clientela de siempre, predomina la gente joven y guapa. (Nosotros encajamos en la joven, y cada vez menos).
Es un local con decoración industrial minimalista, en la que el blanco y el naranja componen un espacio luminoso.
La propuesta, cocina moderna, elaborada y de calidad. La carta varia como el tiempo así que no le cojas demasiado cariño a ninguno de sus platos. En esta ocasión el Carpaccio de Solomillo nos pareció lo más exquisito de su carta, que está compuesta por entrantes fríos y calientes, pescados y carnes.
La boca se nos hacia agua pensando en el postre, porque les habíamos anunciado a nuestros invitados uno creado a base de chocolate, nos encontramos con un cambio en la carta de postres que dio al traste con nuestros más irracionales anhelos, a pesar de ello disfrutamos con las propuestas de esta temporada.
El precio rondó los 100€ cuatro personas.
PD: La foto muestra un Brunch que organizaban hace unos meses los domingos, a dia de hoy el Brunch es un recuerdo






